Félix Sharpe Caballero, un ciudadano cubano-americano radicado en Michigan, trasladó la dura realidad de sus familiares en la isla hasta la capital estadounidense. Durante una audiencia celebrada bajo el lema "El silencio es una traición", el residente expuso la situación familiar y advirtió sobre la postura de Washington.
En su intervención, Sharpe Caballero cuestionó la efectividad de las medidas punitivas contra el Gobierno de Cuba. Su planteamiento principal abrió el debate sobre si las restricciones orientadas a presionar a la administración cubana terminan afectando directamente a los ciudadanos de a pie que supuestamente se busca proteger.






















