En el verano del 2026, tuve la oportunidad única de asistir al Clásico Mundial de Béisbol en Punta Cana. El ambiente era tan vibrante que parecía una extensión de República Dominicana, con banderas ondeando y voces cantando juntas. Este evento no solo reúne a jugadores y equipos, sino también a fans de diferentes países, creando un espacio único donde se fusionan culturas y pasiones. El respaldo incondicional de los fanáticos dominicanos fue crucial para el equipo durante su participación en el torneo.




















