Cincuenta años después de romper la racha de los Vaqueros de Bayamón, el legendario Alfred “Butch” Lee vuelve a la cancha, pero esta vez como padre orgulloso. Desde las gradas del Coliseo Ismael “Chavalillo” Delgado, el exjugador anima a su hijo Matthew Lee, armador de los Santeros de Aguada, que disputa la serie final del Baloncesto Superior Nacional (BSN) contra los Vaqueros de Bayamón.
Butch Lee se consagró campeón del BSN en 1976 con los Cardenales de Río Piedras, poniendo fin a cinco títulos consecutivos de Bayamón (1971‑75). Además, su trayectoria incluye títulos en la NCAA y una anécdota histórica: fue el primer puertorriqueño en alzar un campeonato de la NBA con los Lakers de Los Ángeles en 1980. Su formación académica incluye un bachillerato en Periodismo por la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y un intercambio en la Universidad Complutense de Madrid.
Hoy, Matthew Lee lleva la batuta en la ofensiva de los Santeros. Los analistas destacan su capacidad para “bajar el balón” y organizar el juego en los momentos críticos de la postemporada. Con la serie 3‑2 a favor de Bayamón, Aguada necesita una actuación decisiva para impedir la revalidación del título en la “Ciudad del Chicharrón”. El joven armador ha respondido con energía, anotando y repartiendo asistencias que mantienen viva la esperanza de sus seguidores.
Para Butch, ver a su hijo en la misma arena donde él celebró su primer campeonato tiene un valor simbólico. “Estoy bien contento por él. Los jugadores quieren jugar en el escenario grande y la final del BSN es eso”, comentó al periódico El Vocero. Su presencia en las gradas representa la continuidad de una dinastía familiar en el baloncesto puertorriqueño y un mensaje de apoyo a la nueva generación.
La final de 2026 no solo rememora la historia de los Lee, sino que también subraya la competitividad del BSN, donde equipos de mercados pequeños como Aguada pueden desafiar a los tradicionales gigantes de Bayamón. Si los Santeros logran alzarse con el trofeo, Matthew Lee se unirá a la lista de Lee que han dejado su huella en la liga, mientras su padre disfrutará del orgullo de haber transmitido la pasión por el baloncesto a su hijo.















